Narrativa sobre mis avistamientos de aves
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Narrativa sobre mis avistamientos de aves

Entre las especies que más recuerdo están los pequeños cucaracheros, las mirlas blancas y embarradoras, los pímparos, jiriguelos, azulejos, chupaflores y la especie más grande los chulos porque cercana era la plaza de mercado….

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Foto: Juan José Niño Ortiz

Con motivo de la convocatoria intercontinental de Avistamiento de Aves, el sábado 5 de mayo, quiero compartir esta crónica personal relacionada con el tema. Soy villavicense y mi infancia, adolescencia, juventud y otro poco más transcurrió en sector ribereño del caño Parrado y mi casa colindaba en su patio con la otrora famosa quinta Villa Julia.

Ver: Algunos sectores rurales de Villavicencio, ya cultivan maracuyá

Tal posición geográfica permitió a la muchachada del vecindario estar en contacto cotidiano con fauna y flora nativa que por allí también tenían sus habitats.

Sobre ciertas aves y el juego de pajariar

Sin mayor dificultad aprendimos a conocer aves con sus nombres populares transmitidos voz a voz, también a distinguir sus cantos. Entre las especies que más recuerdo están los pequeños cucaracheros, las mirlas blancas y embarradoras, los pímparos, jiriguelos, azulejos, chupaflores y la especie más grande los chulos porque cercana era la plaza de mercado con sus famas o carnicerías que les suministraban raciones no comestibles de carne de res, también en razón a que el caño ya se utilizaba para arrojar animales muertos.

En estos días de preparación de la jornada de avistamiento internacional de aves, he escuchado como sinónima de tal ejercicio contemplativo la palabra “pajariar”. Más sin embargo, debo contar que para la época de mi historia dicho término tenía significado totalmente contrario, pues consistía en cazar pájaros con caucheras, también las llamábamos flechas, que disparaban piedras.

En tiendas y cacharrerías la muchachada compraba las artesanales y depredadoras armas. Aunque parezca mentira, nunca maté un pájaro con dicho objeto de caucho y badana, pues pésima puntería tuve.

En la ruta del río Ocoa a la sede de la Unillanos Barcelona:

Mi memoria retiene que por allá en los finales de los años setenta e inicios de los ochenta, en temporada de lluvias bajando a mano derecha en los charcos de los potreros miraba cada año manadas de patos pequeños con plumaje de color café. Quizá eran especies migrantes que por ahí tenían sus paraderos.

Años después en el cauce del río Ocoa, en tiempos de sequía, empecé a ver llegar garzas blancas, rojas y negras espectáculo que antes no ocurría. Con detenimiento observé que entre las escasas y mal olientes aguas tipo alcantarilla, las aves buscaban comida. Lo anterior me llevó a pensar, que cada año para alimentarse las acuáticas aves remontan el contaminado afluente y que por tanto se convierten en carroñeras.

Mis dos más importantes observaciones de aves:

Durante mi vida he tenido dos grandes momentos de asombro al contemplar en medio natural aves regionales.

La primera oportunidad sucedió viajando del sitio de La Nevera a Orocué, Casanare, era el 1 de febrero de 2007. En misión periodística de Llano 7 días íbamos Marta Gonfrier, Hernando Herrera, Jorge Peña y yo. En un banco de sabana tostada y sobre la orilla de la carretera vimos un grupo de garzas y garzones. Despacio nos aproximamos para poder contemplar los plumados seres.

Llamó mi atención el porte y tamaño de los dos garzones, el llanero les dice garzón soldado. De pronto se prepararon para decolar. Pensé que por tamaño y peso les sería difícil hacerlo. Pero me equivoqué. Abrieron sus alas enormes y luego de pocas zancadas tomaron vuelo. Como avionetas alcanzaron altura y viajaron a lejano rumbo.

Once años después, en distante lugar del anterior volví a quedar asombrado con otra ave.

Ocurrió en la tarde del anterior Viernes Santo en un restaurante campestre de la ciudad de Granada, Meta, relativamente cerca del río Ariari al que llegué con mi hermana Marta, mis sobrinos Julián y Claus y mi cuñado Gabriel.

El establecimiento gastronómico tiene lago artificial con un islote en el centro y al rededor tiene pasto, arbustos y árboles. Mientras nos atendieron, en alta rama de un árbol cercano a la orilla vi una especie de garza grande de color negro con las plumas de su “espalda” color gris ceniza, además de tales atributos llamó mi atención su largo cuello.

Mis compañeros de mesa igual la detallaron. Al muchacho que nos atendió, le pregunté ¿qué ave era esa?, me dijo que un pato que se consume en el agua. Lo puse en duda, pero continué observando la bonita especie que con el pico se arreglaba el plumaje.

De un momento a otro abrió las alas, por lo que alerté a mis familiares. En rápido instante contemplamos su vuelo en picada al agua y con enorme asombro la vimos consumir en el lago. Luego sacó un poco el cuello y de nuevo se consumió. Quizá nadó bajo el agua, pescó y salió por sitio diferente porque no la vimos reaparecer. Esa tarde de día santo, nuestra capacidad de asombro llegó al límite más alto por tan bello regalo de la naturaleza

Pero mi curiosidad quedó latente y solo la pude despejar días después cuando llamé al llanerólogo amigo Hugo Mantilla Trejos. Le describí el ave vista en territorio granadino. Luego me dijo: “compañero es una codúa cuello de serpiente”.

El nombre de codúa solo lo había escuchado referir en joropos y pasajes. Luego de despedirme de Hugo, ingresé a Google y busqué la palabra codúa, más sin embargo aparece como “cotúa”. Culmino esta crónica agradeciendo al amigo fotógrafo Juan José Niño Ortiz, con sede en la capital araucana, quien amablemente me ha facilitado las dos fotos que ilustran el texto.

Anhinga, Pato Aguja, Pato Serpiente / Foto: Juan José Niño Ortiz

Corresponden a la del Gaván, Javiro o Garzón Soldado, así como la de la Codúa, Pato Aguja o Pato Serpiente, logradas con sus cámaras en geografías del departamento de Arauca.

 

Nota Ciudadana

Tributos en el Torneo del Joropo han sido esquivos al enfoque de género

¿Será que tales olvidos folclóricos -no intencionales- son manifiestas demostraciones del machismo que se dice caracteriza a la cultura llanera?. “Oscar Alfonso Pabón M.

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Foto: Antonia Volcán / Técnica de lápiz pastel sobre papel acuarela por Soraya Yunda Romero

La conmemoración del Día Internacional de la Mujer 2019 me inspira para una sencilla reflexión. La hago a partir de los homenajes a folcloristas que desde hace unos años se rinden en el villavicense Torneo Internacional del Joropo.

Como única referencia cito un hecho de hace como cuarenta años. Mis recuerdos de la fiesta joropera en mi patria chica me trasladan a los inicios de la década del setenta, cuando dentro de la nómina de connotadas voces que se presentaron en la tarima del coliseo cubierto Los Conquistadores, ahora Álvaro Mesa Amaya, por manejo de escenario y recia voz en mi mente quedó grabada una señora que vino de Barinas- Venezuela- su nombre Antonia Volcán”La Llaneraza”.

Ver también: Ofrecerán becas para maestrías y doctorados en el Meta

Creo que ella fue la primera grande intérprete festivalera que hubo en el ya cincuentón certamen del joropo. Además de cantante Antonia Volcán se mostró como alegre bailadora y maraquera. Verla en el escenario villavicense resultó ser una inolvidable experiencia folclórica. A su espectáculo el público que colmó el recinto le pagó con vivas y sonoros aplausos. Fue pionera en la creación de público para la femenina canta llanera.

Como auténtica mujer sabanera y artista consagrada tuvo enorme reconocimiento en la extensa región del joropo de su país. Con base en lo anterior, su amigo el maestro Eladio Tarife la escogió para inspirarse y componer la popular y ya clásica canción Llanera tenías que ser. En adelante cada versión del certamen del joropo de Villavicencio ha seguido invitando a reconocidas voces femeninas de los llanos colombo venezolanos, quienes con sus festivaleras actuaciones inyectan desbordadas euforias, siendo aclamadas por el gentío que acude a los diferentes sitios destinados para cumplir la gala llanera.

Así, a las intérpretes de aquí y de allá las hemos visto entonar populares canciones en recios ritmos, también bailando y contrapunteando de tu a tu con famosos copleros. Seguro que ellas están reseñadas en las páginas del libro de las Bodas de Oro del patrimonial certamen.

A pesar de lo anterior y volviendo al título de esta nota periodística, hasta el momento para todos los homenajes en el Torneo Internacional del Joropo de Villavicencio los diferentes gobiernos del Meta han escogido solo cantautores masculinos. Raro que esa tradición no se hubiera roto en uno de los cuatro torneos programados durante el mandato gubernamental de la doctora Marcela Amaya G.

Quizá a su cercano grupo de asesores se le olvidó pensar y proponerle el nombre de alguna de las artistas que con éxito han participado en la afamada fiesta folclórica de la capital metense.

Por las anteriores razones no es atrevido manifestar, que el enfoque de género sigue ausente en los acostumbrados tributos para connotadas figuras del folclor.

Culmino dejando la siguiente inquietud: ¿será que tales olvidos folclóricos -no intencionales- son manifiestas demostraciones del machismo que se dice caracteriza a la cultura llanera?

El dibujo de una cantora de joropos en técnica de lápiz pastel sobre papel acuarela, es autoría de la artista Soraya Yunda Romero quien de manera amable para esta nota lo realizó .

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Nota Ciudadana

Diálogos Improbables Meta, un singular y silencioso experimento ciudadano

El singular experimento de Diálogos Improbables solo se ha adelantado en dos departamentos: Cesar y Meta.

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Solo habían transcurrido siete meses desde la firma de los Acuerdos de Paz entre el gobierno del presidente Santos C. y el máximo jefe de las Farc EP, Timochenko, y faltaban dos meses para la llegada del Papa Francisco cuando me invitaron a participar en un proyecto denominado Diálogos Improbables, coordinado por Diego Bautista y otros funcionarios de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz –OACP-.

Del grupo motor local que nos convocó hizo parte el Arzobispo de Villavicencio, Monseñor Óscar Urbina Ortega, quien luego fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia cargo que lo obligó a abandonar el proyecto.

Ver también: Inscríbase a la Media Maratón Ciudad de Villavicencio

Creo que al llegar a la primera reunión la mayoría de los invitados con asombro miró en el mismo recinto a personas con liderazgos reconocidos pero antagónicas en ideologías políticas y diversas en razas, profesiones y oficios, razón de los Díálogos Improbables.

En muchos encuentros hubo orales confrontaciones de ideas sobre asuntos propios de los territorios metenses marcados profundamente por las huellas del conflicto armado y por abandonos gubernamentales. De eso se trataba el experimento socio político, generar debates desde la diferencia para construir propuestas pensando en el bien del departamento.

Algunas de las sesiones fueron acompañadas por expertos en diferentes temas nacionales pero enfocados al Meta, llegaron de Bogotá. Sus aportes nos ayudaron a reflexionar para la lenta construcción de un principal objetivo que al final se convirtió en un imperfecto decálogo o acuerdo ciudadano.

Cuento aquí, que con base en la diversidad de pensamientos ideológicos tensiones hubo dentro del grupo en tiempos de las elecciones parlamentarias y más en las dos vueltas para la presidencia, año 2018. Tales situaciones ocurrieron en medio de mutuo respeto.

Un compromiso inicial de cada integrante del grupo, fue mantener en silencio el discurrir del experimento en el que participábamos. Pacto de discreción que sin mayor esfuerzo cumplimos, pues no lo contamos a la opinión pública y tampoco compartimos fotos de los encuentros en las redes sociales.

Pero ahora llegó el momento de poner en conocimiento de la sociedad departamental, el imperfecto resultado del ejercicio Diálogos Improbables bajo el título Convivencia, Democracia y Desarrollo del Meta, resumido en las siguientes pautas: 1- Respeto por la vida y la dignidad de cada ser humano, 2- Trabajar por la reconciliación teniendo como base la justicia, 3- Reconocimiento y respeto por las ideas diversas y la identidad de cada persona, 4-El diálogo y el cumplimiento de acuerdos son el camino para la convivencia y la transformación de los conflictos, 5- Inclusión y libre participación de todas las personas o comunidades en la toma de decisiones, 6- La gobernanza como modo para la definición de los acuerdos, 7- Respeto del orden jurídico, de la ética pública y recuperación de la honestidad como valor, 8- Manejo público de información veraz y acceso democrático a los medios de comunicación y al conocimiento, 9- Respeto y protección de los bienes comunes y de la naturaleza, 10- Visión proactiva y constructiva del territorio y del futuro.

Amigos lectores metenses: desde este momento sean ustedes partícipes de la nueva fase de los Diálogos Improbables, les invito a apropiarse, aplicar y multiplicar los postulados anteriores, con el fin de alcanzar en futuro próximo para nuestro departamento del Meta: Convivencia, Democracia y Desarrollo.

El singular experimento de Diálogos Improbables solo se ha adelantado en dos departamentos: Cesar y Meta.

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