Son cerca de 2.000 habitantes de la inspección La Palmera, en San Carlos de Guaroa, los que ahora cuentan con un suministro de agua potable continuo y seguro, gracias a las obras complementarias del sistema de acueducto.
El sistema presentaba graves problemas operativos, con un aljibe y un pozo profundo en condiciones críticas y una planta de tratamiento incapaz de garantizar la calidad del agua, debido a la presencia de altos niveles de arena, hierro y sólidos suspendidos. Estas deficiencias hacían que el agua fuera catalogada como no apta para el consumo humano según el Índice de Riesgo de Calidad del Agua (IRCA).
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La obra incluyó la construcción de una nueva planta de tratamiento de agua potable, un pozo profundo, una caseta de operación, un tanque de almacenamiento y adecuaciones eléctricas, que ahora aseguran la eficiencia y continuidad del servicio.
La gobernadora del Meta, Rafaela Cortés Zambrano, lideró la entrega de estas mejoras, que representaron una inversión de $3.956 millones, finalizadas el 31 de julio.
