La producción de arroz atraviesa uno de sus momentos más difíciles en el Meta. Productores del departamento aseguran que la caída en la rentabilidad, impulsada por las importaciones y el contrabando, está llevando a cientos de agricultores a trabajar con pérdidas y poniendo en riesgo el sustento de miles de familias.
La advertencia la hizo César Aya, representante del gremio arrocero, quien afirmó que producir arroz en Colombia dejó de ser un negocio sostenible para muchos cultivadores. Según explicó, los costos de producción ya no logran compensarse con los ingresos que reciben por la venta de la cosecha, situación que mantiene al sector en una creciente incertidumbre.
De acuerdo con el dirigente, uno de los factores que más golpea a los productores es el ingreso de arroz importado, ya que considera que la falta de controles suficientes ha afectado el precio del producto nacional y ha dejado en desventaja a quienes cultivan en el país.
A esa problemática se suma el contrabando de arroz, un fenómeno que, según el gremio, sigue deteriorando la rentabilidad de la actividad al aumentar la oferta en el mercado y reducir los márgenes de ganancia.
«Ahora sí me atrevo a decir que el cultivo de arroz va a desaparecer en Colombia porque no hay garantías para poder sembrar», señaló Aya.
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La preocupación va más allá de las cifras. Miles de familias dependen del cultivo de arroz como su principal fuente de ingresos, especialmente en las zonas rurales del Meta, donde esta actividad mueve buena parte de la economía y genera empleo en diferentes eslabones de la cadena productiva.
Ante este panorama, los arroceros pidieron medidas urgentes que permitan recuperar la competitividad del sector. Advierten que, de mantenerse las condiciones actuales, cada vez serán más los productores que abandonen el cultivo por falta de rentabilidad, con el impacto económico y social que eso representaría para el departamento.
