Icono del sitio viveelmeta.com

Capturan a Marlon Sierra, jugador de Llaneros FC, tras arrollar ciclista en Villavicencio; iría borracho

La muerte de Ángel María León Ladino, un vigilante comunitario que se movilizaba en su bicicleta la mañana del sábado 21 de febrero, no solo dejó un vacío en su comunidad, sino también una incómoda colección de silencios, demoras y respuestas que no existen, denuncian los familiares de la víctima.

El hombre fue embestido por un vehículo conducido por el futbolista Marlon Ricardo Sierra, jugador de Llaneros FC, en hechos ocurridos en el barrio Pinilla de Villavicencio. La víctima fue trasladada al puesto de salud del sector, donde falleció debido a la gravedad de las heridas.

Según versiones preliminares, el conductor —volante de contención del equipo de Llaneros FC— presuntamente presentaba grado uno de alcoholemia. La Policía lo capturó inicialmente por omisión de socorro y por el evidente estado en el que se encontraba, luego de que, según testigos, aseguran que, tras el impacto, el conductor avanzó varios metros antes de ser detenido.

Pero es justo ahí donde comienza la parte más fascinante de esta historia: la eficiencia selectiva. Aunque la captura se realizó, el traslado del Marlon Sierra al dictamen de embriaguez a Medicina Legal se habría demorado más de lo esperado, un detalle clave en este tipo de pruebas. Finalmente, el resultado habría confirmado grado uno de embriaguez, pero la demora dejó más preguntas que certezas. Además, familiares cuestionan el procedimiento: el traslado a Medicina Legal se habría demorado y la prueba practicada habría sido clínica y no de sangre, lo que significa que, fue valorado por un médico y no existió prueba de sangre.

La actuación de la Policía Metropolitana de Villavicencio tampoco ayudó a despejar las dudas. Consultada sobre el procedimiento, guardó silencio. Un silencio que, en estos casos, suele ser más elocuente que cualquier comunicado oficial.

Por su parte, el presidente del club, Juan Carlos Trujillo, aseguró que serán las autoridades las encargadas de esclarecer los hechos. Sin embargo, cuando se le preguntó por un mensaje a la familia de la víctima, la respuesta fue tan breve como inexistente —silencio total—.

Fuentes cercanas al caso aseguran que el manejo de la información ha estado rodeado de hermetismo, como si el silencio pudiera proteger la reputación del volante del equipo de la media Colombia. Mientras tanto, la familia de la víctima siguen esperando algo que, hasta ahora, ha sido más difícil de encontrar que al responsable en el lugar del accidente: respuestas claras.

Porque en esta historia, el único que no tuvo segunda oportunidad fue el ciclista. Los demás, en cambio, parecen tener todo el tiempo del mundo y la desde luego, la oportunidad de la libertad.

Salir de la versión móvil