Después de semanas de denuncias por falta de alimento, hacinamiento, deficiencias en la atención veterinaria e incluso la muerte de 16 ejemplares, las autoridades definieron cómo se garantizará el cuidado de los 319 caimanes llaneros que permanecen bajo manejo institucional en el Meta.
El Ministerio de Ambiente presentó un plan con 21 acciones durante una mesa técnica convocada por la Procuraduría Delegada para Asuntos Ambientales, en la que participaron la Universidad Nacional, Cormacarena y la Universidad de los Llanos. La estrategia distribuye las responsabilidades sobre los animales y fija una hoja de ruta para fortalecer la conservación de esta especie, catalogada en peligro crítico de extinción.
La Universidad Nacional será responsable de los 127 ejemplares que permanecen en la Estación de Biología Tropical Roberto Franco, en Villavicencio. Cormacarena, por su parte, asumirá la alimentación, el bienestar y la atención veterinaria de los 180 caimanes del Parque Privado Agroecológico Merecure y de otros 12 que permanecen en la granja Barcelona de la Universidad de los Llanos.
Además de garantizar la alimentación, las entidades deberán responder por las condiciones sanitarias, el seguimiento veterinario y el bienestar de los animales bajo su cuidado.
El plan también contempla el mejoramiento de la infraestructura, el fortalecimiento de los sistemas de monitoreo y trazabilidad, la actualización del Programa Nacional de Conservación del Caimán Llanero y la definición, durante los próximos seis meses, de los protocolos para la liberación de los ejemplares que cumplan las condiciones biológicas y sanitarias.
La decana de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional, Lucy Gabriela Delgado, aseguró que «la institución seguirá aportando capacidades técnicas y científicas en monitoreo, capacitación y definición de protocolos para la recuperación de la especie».
El anuncio llega luego de que la Procuraduría y la Fiscalía iniciaran actuaciones por las condiciones en las que permanecían los caimanes y tras las reiteradas alertas sobre problemas de alimentación y manejo en los centros donde se desarrolla el programa de conservación.
