Los colegios públicos y privados de Colombia deberán incluir de manera obligatoria en sus planes de estudio temas como el reconocimiento del placer, la diversidad sexual, la identidad de género, el consentimiento y los derechos reproductivos, tras la expedición de la Resolución 1350 de 2026 del gobierno de Gustavo Petro.
La nueva política, que estará vigente entre 2026 y 2035, ordena que estos contenidos hagan parte de los Proyectos Educativos Institucionales (PEI), los planes de estudio y las prácticas pedagógicas desde preescolar hasta la educación media, por lo que dejarán de ser actividades ocasionales para convertirse en un componente permanente de la formación de los estudiantes.
Uno de los puntos que más controversia genera es que el documento establece que la educación sexual no deberá centrarse únicamente en la prevención del embarazo o de las infecciones de transmisión sexual, sino que también tendrá que abordar el reconocimiento del placer, la afectividad, la autonomía sobre el cuerpo, la orientación sexual, la identidad de género y las distintas formas de vivir la sexualidad.
La resolución también dispone que los contenidos incorporen un enfoque de género, derechos humanos, diversidad étnica e interseccionalidad, por lo que los colegios deberán adaptar sus estrategias pedagógicas para incluir las realidades de estudiantes con orientaciones sexuales e identidades de género diversas, así como de comunidades indígenas, afrocolombianas, población Rrom, personas con discapacidad, migrantes y víctimas del conflicto armado.
Además de modificar los contenidos que se enseñan en las aulas, la norma ordena capacitar a los docentes para impartir esta educación y exige que las instituciones educativas habiliten espacios confidenciales donde los estudiantes puedan recibir orientación sobre temas relacionados con su sexualidad.
La Resolución 1350 convierte estos lineamientos en una obligación para el gobierno entrante que deberá lidiar con su aplicación aun cuando es claro que no comparte dichas directrices.
