Al menos 30 afiches, fotografías y objetos fueron retirados de tres salas del Museo Nacional de Colombia, en Bogotá, en medio del cambio de orientación cultural anunciado por el presidente Abelardo de la Espriella, quien el mismo día presentó una nueva visión para el Ministerio de Cultura.
El retiro se produjo el jueves 15 de octubre, durante la visita oficial del mandatario a esa cartera, en la que planteó una «contrarrevolución cultural» y cuestionó lo que calificó como la influencia del ‘wokismo’ en las instituciones culturales y académicas.
Durante su intervención, De la Espriella anunció que el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes pasará a llamarse Ministerio de Cultura y Patrimonio. También pidió retirar de espacios públicos representaciones que, según su criterio, exaltan el terrorismo, y mencionó expresamente al excomandante del M-19 Carlos Pizarro, asesinado en 1990. Tras estos anuncios, varias piezas desaparecieron de las salas de exhibición del Museo Nacional.
La ministra de Cultura, Paola Holguín, defendió la revisión de los contenidos y afirmó que el museo debe preservar el patrimonio sin convertirse en un instrumento de adoctrinamiento político.
«El Museo Nacional, como parte del Estado, tiene el propósito de conservar, restaurar, proteger y socializar nuestra cultura. Su vocación institucional no consiste en servir como instrumento de adoctrinamiento político ni como medio multiplicador de una agenda gubernamental», señaló la funcionaria.
Una de las salas más afectadas fue ‘Hacer sociedad’, ubicada en el segundo piso, de donde retiraron al menos diez elementos relacionados con la historia de los movimientos LGBTI y feministas. Entre ellos estaban una bandera del orgullo gay que perteneció a la activista Elizabeth Castillo, un afiche de una marcha LGBT de 2006 y un impreso sobre derechos reproductivos de las mujeres de la Fundación Sí Mujer.
En ese mismo espacio desaparecieron afiches de las campañas presidenciales de Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro, que hacían parte de una muestra sobre la violencia política de las décadas de 1980 y 1990.
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Otro de los espacios intervenidos fue un muro dedicado al proceso histórico que va de la Constitución de 1991 al Acuerdo de Paz de 2016. De allí retiraron objetos como la pluma elaborada con una bala utilizada para firmar el acuerdo con las extintas Farc y el tarjetón de la Séptima Papeleta, movimiento ciudadano que impulsó la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente del 91.
En la sala ‘Memoria y Nación’, ubicada frente a la anterior, también fueron retiradas casi todas las fotografías de un muro dedicado a la diversidad cultural, social y política del país.
La ministra confirmó que los contenidos de los museos y otros espacios bajo responsabilidad de su cartera están en evaluación y rediseño, con el argumento de que deben cumplir su misión de conservar, investigar y difundir el patrimonio histórico, artístico y cultural de Colombia.
