Tras la polémica adjudicación directa de un contrato de coproducción para el Festival Llanero de Villavicencio a la empresa Alivepro Producciones, por un monto que supera los 4.000 millones de pesos, han surgido serias sospechas de tráfico de influencias dentro del Instituto de Turismo de Villavicencio.
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La conexión entre Alexis Gutiérrez González, subdirector de Planeación del Instituto, y Allan Acosta, representante legal de Alivepro Producciones, es uno de los puntos clave en esta trama. Acosta, quien fue favorecido con este millonario contrato sin mediar licitación, mantiene una relación cercana con Gutiérrez desde hace años, ambos vinculados a la representación y contratación de artistas.
Sin embargo, lo que agrava las dudas sobre la transparencia del proceso es que, en redes sociales, Gutiérrez aparece vistiendo una camiseta de Alivepro en un concierto de Christian Nodal en 2022, evento que Acosta utiliza como referencia de experiencia en la contratación.
Alivepro Producciones, registrada hace menos de tres años según documentos de la Cámara de Comercio, presentó este concierto como parte de su experiencia, lo cual genera aún más cuestionamientos sobre la veracidad de su idoneidad para asumir contratos de tal magnitud. La aprobación del millonario contrato fue avalada con estudios previos y análisis de mercado firmados por el propio Gutiérrez, lo que sugiere un claro conflicto de intereses entre el funcionario público y el empresario beneficiado.
Descargue el análisis del sector y estudio previo del contrato de contratación directa CD-138 de 2024.
La red de relaciones que rodea a este contrato se extiende aún más. Lily Lozano, esposa del subdirector Gutiérrez, trabaja en la emisora de la Alcaldía de Villavicencio y, según varias fuentes que solicitaron el anonimato, fue jefe de Allan Acosta en la Mega Villavicencio entre el año 2011 y 2012, ingrediente que suma nuevas dudas sobre la imparcialidad en este proceso.
Estos hechos plantean interrogantes sobre posibles prácticas de nepotismo en la administración del alcalde Alexander Baquero. El nepotismo, considerado una forma de corrupción, se manifiesta cuando figuras de poder benefician a familiares o allegados, vulnerando los principios de transparencia y meritocracia. ¿Es esta relación un nuevo ejemplo de cómo los vínculos personales influyen en la gestión pública?
