Domingo, 19 de julio de 2026

Cayó ‘El Diablo’ y con él muchos secretos que tocaron hasta la política villavicense

Aunque su prontuario estaba marcado por homicidios, extorsiones y microtráfico, su nombre también estuvo vinculado con distintos gobiernos y campañas políticas en la ciudad.


Norbey Oliveros, alias ‘El Diablo’, uno de los jefes criminales más temidos de Villavicencio, fue asesinado este martes en un ataque sicarial que incluyó fusiles, hombres disfrazados de policías y una operación rápida en plena zona urbana.

Aunque su prontuario estaba marcado por homicidios, extorsiones y tráfico de drogas, su nombre también ha sido vinculado en los últimos años con distintos gobiernos locales y campañas políticas en la ciudad.

Su influencia sobre sectores populares le habría permitido ejercer presión sobre líderes barriales y comunidades enteras. En 2023, por ejemplo, fue señalado de respaldar una candidatura a la Alcaldía de Villavicencio y de presionar a la comunidad para apoyar esa aspiración. Ese mismo año, el entonces candidato Juan Camilo Chávez denunció que fue obligado a abandonar una reunión en la comuna 4 por hombres armados que, según testigos, dijeron: “Este territorio ya tiene candidato” y amenazaron con disparar a quien llevara gorras o camisetas de otra campaña.

La candidata presuntamente favorecida en ese sector era Irina Salas, quien contaba con el respaldo del exalcalde Felipe Harman, hoy director de la Agencia Nacional de Tierras. Aunque no hay decisiones judiciales que prueben esa relación, varios líderes comunitarios vincularon al hoy occiso con intimidaciones durante ese proceso electoral.

El ascenso criminal de ‘El Diablo’

Con más de 17 años en el radar de las autoridades, alias ‘El Diablo’, originario de Cimitarra (Santander), se consolidó como cabecilla del microtráfico en las comunas 3 y 4, especialmente en barrios como Brisas del Guatiquía y El Topacio. Lideraba la red conocida como ‘Guatiquía’, que utilizaba menores y personas vulnerables para la venta de estupefacientes, y se le atribuían al menos 16 procesos judiciales por homicidios selectivos, extorsión y porte ilegal de armas.

En mayo de este año fue capturado junto a ocho integrantes de su organización, pero recobró la libertad en abril por vencimiento de términos. Durante ese mismo proceso, la Fiscalía logró la extinción de dominio sobre bienes por más de $7.600 millones, incluidos locales comerciales, vehículos de alta gama y una chatarrería señalada como fachada para lavado de activos.

Las cuatro hipótesis del crimen

La investigación sobre su asesinato se mueve en cuatro frentes. El primero apunta a una posible venganza del Clan del Golfo, que lo habría atacado como parte de una disputa por el control de corredores urbanos del microtráfico. Otra línea sugiere una fractura interna en la red “Guatiquía”, motivada por la pérdida de capital ilegal y antiguos desacuerdos con socios o testaferros.

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También se contempla un ajuste de cuentas con bandas colombo-venezolanas, que han ganado fuerza en sectores vulnerables de la ciudad, y una cuarta hipótesis plantea que el crimen fue ordenado desde prisión por otro cabecilla, utilizando una red de sicarios desmantelada semanas atrás por las autoridades.