Domingo, 19 de julio de 2026

Crónica de una mala experiencia en Yurimena de Cofrem

  • viveelmeta.com
  • Publicado en Dic 09, 2025
  • Opinión
Por: Andrés Molano Tellez / El glamping de Yurimena de Cofrem, en Puerto López, se muestra como una experiencia marcada por fallas operativas, mala atención y ausencia de protocolos, dejando a los visitantes con una profunda sensación de decepción.


<strong>Yurimena de Cofrem: turismo sin planeación y sin protocolos

El glamping de Yurimena de Cofrem, en Puerto López, dista mucho de ser una experiencia de descanso: es el reflejo de una operación sin planeación, sin protocolos claros y con serias fallas en la atención al usuario. Lo que debía ser un beneficio terminó convertido en una experiencia profundamente decepcionante.

Llegamos el 4 de diciembre tras recibir, por parte de la empresa donde trabajo, un bono para una noche de alojamiento como afiliados a la caja de compensación. Viajé con mi esposa y dos de mis hijos, un niño de cinco años y una joven de dieciocho. Las expectativas eran altas. La realidad, no.

El primer choque fue el alojamiento. El glamping asignado —una carpa de lona con ventiladores— se convirtió en pocos minutos en un espacio invivible. El calor era sofocante y el aire apenas circulaba. Solicitar el cambio fue inútil, pese a que la mayoría de los glampings estaban desocupados. Pedimos un traslado a otro que al menos tuviera la sombra de un árbol, pero se rehusaron, no hubo voluntad de solución.

Interior de los glamping en Yurimena Cofrem, Puerto López

Luego vino el episodio del restaurante. No había servicio por falta de gas, debido a que, por las obras que se adelantan en el lugar, se rompió una tubería. Fallas técnicas ocurren en cualquier lugar, pero lo que no debería ocurrir es que un centro vacacional no tenga un plan de contingencia, una estufa eléctrica al menos. La alternativa fue tan insólita, nos ofrecieron a la venta un kit de carnes crudas para que las cocináramos nosotros mismos en un asador de carbón. No tuvimos otra opción.

La cadena de desaciertos continuó al día siguiente, cuando el desayuno solo fue posible tras esperar a otra familia para que nos trasladaran juntos fuera del complejo, en una miniván en precarias condiciones, incluso no servían los cinturones de seguridad. Más tarde, cuando solucionaron el problema del gas, el almuerzo fue una nueva decepción: comida mal preparada, sin estándares mínimos de calidad.

Con la intención de rescatar algo de la experiencia, asumimos el costo de una noche adicional en una cabaña con aire acondicionado. Aunque esta vez el alojamiento fue aceptable, el entorno siguió sumando fallas: cabañas invadidas por avispas, servicios recreativos cerrados sin previo aviso y, nuevamente, la ausencia total de personal por un bloqueo vial. Otra vez, sin protocolos, sin alternativas, sin respuestas. Y es que al día siguiente, al dirigirnos a la recepción, encontramos el centro vacacional completamente desolado: no había servicio de restaurante, piscina ni actividades recreativas. Posteriormente aparecieron dos funcionarias, quienes informaron que el personal no había podido llegar debido al volcamiento de una tractomula en la vía, lo que bloqueó el paso. Si bien la situación es comprensible, nuevamente quedó en evidencia la ausencia total de protocolos de contingencia para la atención de los huéspedes.

Mientras tanto, otras familias —con niños— permanecían en el lugar sin posibilidad siquiera de acceder a un desayuno. Solo horas después pudieron ser movilizadas fuera del centro vacacional. A este panorama se sumaron las obras en ejecución, las herramientas en zonas de tránsito peatonal, labores con soldadura sin control y, como hecho final, una pelea a golpes entre trabajadores.

Glamping en Yurimena Cofrem, Puerto López

Todo lo anterior no es una simple sucesión de anécdotas desafortunadas. Es la evidencia de una operación sin control, sin mínimos de planeación y sin una cultura real de servicio. El turismo no se construye solo con piscinas, paisajes o carpas llamativas. Se construye con responsabilidad, seguridad, atención digna y respeto por quien paga y por quien llega con la ilusión de descansar.

La experiencia en el glamping de Yurimena de Cofrem deja una conclusión clara, Más que un espacio para el descanso, hoy es un escenario de improvisación. No volvería y, sobre todo, no lo recomendaría. Porque el turismo mal hecho no solo decepciona, sino que pone en riesgo.

Autor: Andrés Molano Tellez