Después de varios meses de intervención, la Catedral Nuestra Señora del Carmen volvió a mostrar su rostro más fiel al pasado. El templo más representativo de Villavicencio y uno de los destinos religiosos más visitados del Meta ahora luce como en 1957, año en que concluyó su construcción.
La restauración, impulsada por la comunidad parroquial y dirigida por el padre Carlos Alberto Pérez Méndez, implicó una inversión cercana a los 600 millones de pesos, recursos que permitieron renovar por completo la pintura exterior e interior. El trabajo se enfocó en devolverle al templo los colores originales, en un gesto que resalta su valor estético y su importancia histórica y cultural.
“Nuestra iglesia cuenta con reconocimiento como patrimonio cultural del municipio y del departamento. Es el referente religioso más importante y el lugar preferido por quienes llegan a conocer la ciudad”, expresó el párroco.
Además de la renovación visual, el templo implementó un sistema de energía solar, convirtiéndose en un ejemplo de sostenibilidad ambiental en medio de su carácter patrimonial.
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La Catedral, ubicada en pleno corazón de Villavicencio, recibe cada domingo a cerca de 1.500 personas, entre feligreses y turistas nacionales e internacionales. Sus puertas están abiertas todos los días desde las 5:30 de la mañana hasta las 7:00 de la noche, ofreciendo un espacio de oración y contemplación para propios y visitantes.
En la mañana de este sábado se celebró una eucaristía especial presidida por monseñor Misael Vacca, con la que se oficializó la entrega del templo restaurado a la comunidad.
