Viernes, 12 de junio de 2026

Joven sobrevivió a 76 días de secuestro en Villavicencio

Adán Martínez, un joven con discapacidad, fue drogado y encerrado en un hueco sin luz ni espacio, mientras exigían $200 millones por su libertad. Esta es la historia.


Adán Martínez vivió una pesadilla que duró 76 días y cuyo principal responsable, según reveló, fue alguien de su propia familia. El joven, que sufre una discapacidad motora por una lesión en la médula espinal, fue secuestrado el 28 de noviembre de 2020 y mantenido en condiciones infrahumanas hasta que logró escapar en febrero de 2021.

En entrevista con Conducta Delictiva, Adán relató los detalles del cautiverio. Permaneció escondido en un hueco cubierto con lonas, piedras y tierra, sin luz y con el espacio apenas suficiente para mantenerse sentado con las piernas encogidas. “Todo el tiempo estuve así. El encierro fue tan largo que, cuando salí, mi pierna izquierda ya no me respondía”, contó.

Según narró, esa noche su hermana había salido a una fiesta y él se quedó solo en la casa. Fue entonces cuando hombres armados irrumpieron en la vivienda y lo obligaron a beber un líquido que lo hizo perder el conocimiento. Cuando despertó, ya estaba secuestrado.

Adán era parte de una familia numerosa. Tras el accidente que lo dejó con movilidad reducida, se fue a vivir con su padre y una hermana. Fue en ese entorno donde empezó a convivir más de cerca con Sebastián, un medio hermano con quien apenas comenzaba a tener contacto. No imaginaba que él estaría involucrado en su secuestro.

“El lugar donde me tenían no era una habitación. Era un hueco. Me tapaban con lonas y escombros, y me daban agua del lavadero”, relató.

Con el paso de los días, comenzó a oír conversaciones. Así supo que lo tenían en una vivienda donde vivía una mujer con tres hijos y que la exigencia por su liberación era de 200 millones de pesos.

También descubrió que el objetivo inicial de los secuestradores era su hermana, pero al no encontrarla, lo tomaron a él. En una discusión entre los captores por dinero desaparecido, escuchó un nombre que lo paralizó: el de su propio hermano.

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Adán intentó fugarse a los 15 días, pero lo descubrieron. Reforzaron el hueco, aumentaron el peso encima de su escondite y los castigos fueron más duros. La oportunidad de escapar llegó el 12 de febrero de 2021, cuando la mujer que lo custodiaba salió y él quedó solo. Como pudo, se arrastró hasta la calle y logró pedir ayuda.

Durante el secuestro, memorizó todo: nombres, apodos, detalles y hasta el número de cédula de uno de sus captores. Hoy, la Fiscalía adelanta una investigación y asegura tener pruebas de que su hermano estuvo directamente implicado.

“Uno nunca espera que la traición venga de la sangre”, dijo Adán, mientras avanza un proceso que podría llevar tras las rejas a quien alguna vez consideró familia.