Estas son las actividades humanas que están destruyendo la vía al Llano, según Coviandina
-
viveelmeta.com
- Publicado en Nov 28, 2025
- Regionales
La fragilidad del corredor Bogotá–Villavicencio volvió a ser tema central durante el Congreso Nacional de Infraestructura, donde Coviandina expuso por qué los derrumbes siguen obligando a cerrar la vía con tanta frecuencia y por qué las causas van mucho más allá de las obras ejecutadas en los últimos años.
La concesionaria insistió en que la montaña cambió su comportamiento y que buena parte de los puntos críticos corresponden a sectores intervenidos durante décadas, en los que confluyen fallas geológicas y afectaciones provocadas por actividades humanas.
Según el diagnóstico presentado, a lo largo de la carretera se encuentran captaciones artesanales, mangueras instaladas sin permisos, reservorios sin impermeabilizar y caminos veredales sin manejo de aguas. Estos elementos, sumados a pozos sépticos que filtran residuos al subsuelo, aumentan la saturación del terreno y aceleran los deslizamientos que bloquean la vía con mayor frecuencia durante las temporadas de lluvia.
Coviandina también llamó la atención sobre decisiones de ordenamiento que permitieron desarrollos urbanos y agrícolas en zonas de pendiente pronunciada. La presión sobre taludes debilitados, junto con un régimen de lluvias cada vez más intenso, convirtió varios tramos en focos permanentes de emergencia, donde cualquier cambio en la montaña puede derivar en cierres prolongados.
Pese a las críticas que con frecuencia recaen sobre el diseño o la calidad de la vía, la concesionaria reiteró que las inestabilidades actuales no surgen de fallas en las obras recientes. Los deslizamientos más complejos, explicó, se concentran en sectores construidos originalmente por Invías, donde las intervenciones acumuladas han dejado una ladera difícil de estabilizar sin inversiones profundas y sostenidas.
Portar placas vehiculares deterioradas es causal de inmovilización, advierten en Villavicencio
El manejo de los peajes también fue parte de la discusión. Coviandina señaló que el recaudo en Boquerón, Naranjal y Pipiral es la única fuente de ingresos del proyecto y que se destina por completo a la administración, operación y mantenimiento del corredor, labores que deben realizarse casi de manera permanente debido al estado del terreno.
Con este panorama, la concesionaria planteó la creación de una gerencia especializada para la vía al Llano, una figura que reúna capacidades técnicas, asegure inversiones de largo plazo y evite la dispersión de responsabilidades entre múltiples entidades. A su juicio, los desafíos del corredor superan las acciones aisladas y requieren estudios rigurosos, recursos sostenidos y una coordinación más estrecha para reducir la vulnerabilidad que hoy mantiene en vilo a transportadores, comerciantes y viajeros.