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Nota Ciudadana

El baile del Joropo remontó la cordillera y conquistó territorios

Por: Óscar Alfonso Pabón Monroy/ Comunicador Social comunitario -“En semanas de pandemia con folclor llanero ocurrió inesperada colonización virtual”.

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Foto. @ViveElMeta

Esta nueva narrativa joropera la redacto mientras extraño el alegre ambiente que por esta época y por años reinaba en la capital metense, pero que en esta oportunidad por el Coronavirus imposible resultó vivirlo. Me refiero al Torneo Internacional del Joropo de Villavicencio con el imponente Joropódromo, entre el final de junio y el inicio de julio.

Vea también: Antecedentes del Torneo Internacional del Joropo de Villavicencio

En ausencia de los tradicionales eventos del folclor llanero aprovecho la ocasión para resaltar asuntos del baile del joropo relativos a cómo traspasó las fronteras que tenemos con  la Colombia interior. El primer hecho es un bibliográfico dato de 1996, los otros son de los meses de pandemia.

En el libro El Sanjuanero Tolimense Estudio compilativo de la más representativa expresión folclórica, editado por la Corporación Folclórica del Tolima, Ibagué 1996 , se cuenta la hipótesis de una posible influencia joropera en baile del folclor huilense. Ver – Aquí 

En su página 34 dice que “….el Sanjuanero se conoce como un baile popular que coreográficamente se asemeja al joropo llanero, por ser un baile de parejas de carácter extrovertido y alegre.

Del bambuco hereda los gritos característicos y el uso del tradicional pañuelo “rabo de gallo” que se emplea para las invitaciones del caballero a la dama.

Del joropo, incorpora el paso saltado y los giros del “paso valsiado” (derivado como la palabra lo sugiere del valse vienés)”.

Con base en lo anterior, además de la palabra Joropo en letras folclóricas del Tolima Grande en la ejecución del clásico Sanjuanero de nuestro baile llanero esa influencia se detecta.

A continuación me valgo de dos experiencias a partir del baile del joropo que a través de los medios virtuales han ocurrido durante estos meses de confinamiento.

La bailadora de Joropo Dally Linares Cárdenas cuenta lo siguiente:

“En la Corporación Cultural Unidos por la Tradición aunque ya no legalmente conformada sus integrantes seguimos trabajando desde nuestros espacios (Arauca, Casanare, Meta y próximamente Vichada) para que nuestro baile tradicional no se acabe y se siga difundiendo por cada rincón de Colombia y de otros países donde es conocido.

Con Arialdo Chaquea, Efraín Medina, Dally Linares, Juan Gutiérrez, Leda Fernández, Marina Carpio, Publio González y Jacky Becerra, nos propusimos hacer un ejercicio para los seguidores del baile del joropo tradicional.

Así cada uno subió al Facebook videos ejecutando escubilla’os y zapateos tradicionales con músicas en bandola y mandolina interpretadas por Jesús “Chucho” Gutiérrez y Óscar Curvelo.

“Zapatiescubille´alo Criollito”, nombre del ejercicio pedagógico, ha resultado un gran apoyo para quienes antes nos consultaban sobre como hacer un zapateo o un escobillado tradicional.

Estábamos enterados que los seguidores por Facebook y la Fan Page de la corporación en su mayoría son de territorios llaneros. Pero hace poco nos sorprendió un reporte con origen en el departamento de Santander.

Supimos que los integrantes de la Corporación Cultural Jizca del municipio de Piedecuesta, cerca de Bucaramanga, atienden nuestras guianzas y ahora trabajan el joropo dentro de su repertorio de danzas folclóricas”.

La otra experiencia virtual con el baile de joropo la cuenta Gustavo –Gustavín- Vásquez Maldonado, director de la Academia Cabrestero.

“Cuando recién comenzó la cuarentena con mi esposa María Alejandra Castillo, cantante y bailadora del folclor llanero, se nos ocurrió “desempolvar” la Fan Page de la academia en la que de cuando en vez se publicaba información para nuestros estudiantes.

Entonces en vivo trasmitimos un ensayo de baile, sin prestarle atención a esas dos cuentas. De pronto vimos que había algo más de doscientas personas conectadas pero sin hacer comentarios, lo que nos llevó a  preguntarles si les parecía que les diéramos diarias clases virtuales. Oferta que nos aceptaron.

Reconocimos que iba a resultar complejo porque no podíamos corregirles, pero comencé aplicando mi método de enseñanza enmarcado en lo que se denomina línea rítmica para el baile de joropo.

Di numeración a cada movimiento del paso básico tanto para damas como para caballeros, trabajando con espejos. Luego se trabajó la parte rítmica manejando ritmo corrido y luego figuras. Todos decían que sí estaban entendiendo.

Para mirar resultados se nos ocurrió hacer la primera coreografía virtual en un pasaje y un pajarillo. La propuesta era para realizarla de manera individual cumpliendo la norma sanitaria del distanciamiento social. Cada quien bailaba solo de acuerdo a la posición que se le diera en la pantalla, así María Alejandra apareció la lado derecho y yo al izquierdo.

Después se les explicaron las figuras tradicionales y una cruzada. Así se construyó coreografía de minuto y veinte segundos sobre una pista que tengo con explicación paso a paso.

Cuando pedimos que nos enviaran videos nos sorprendimos porque llegaron 117 no solo de Colombia sino de sitios internacionales. Quizá por lo elemental del ejercicio, de la región llanera fue de donde  menos llegaron.

Exactamente de seis agrupaciones colombianas –no llaneras- recibimos videos. Chinguaya de Tensa Boyacá, Los Mataos de Sesquilé, El Dorado de Guatavita y la Casa de la Cultura de Guayatá, todos municipios de Cundinamarca. De Bogotá son Mestizaje y la Fundación EDAB, así como de Germidanza de Pereira.

Videos llegaron también de Ibagué y Pasto. Desde el exterior recibimos de México, Boston y Madrid –España-.

En lo corrido de la pandemia resulta asombroso el incremento de seguidores que han tenido las páginas del Facebook la Fan Page de la Academia Cabrestero, nuevos son casi nueve mil.

Gustavín concluye diciendo que más que enseñar joropo  tienen como lema “expandir joropo”.

A manera de colofón de las dos anteriores experiencias pedagógicas virtuales en meses de pandemia, con excelentes profesores y profesoras, se puede decir que sus promotores con el baile del Joropo rompieron las naturales barreras geográficas nacionales, las mismas que nos separan o que nos unen del país interior.

Fue algo así como una inesperada pero bien recibida campaña de conquista y de colonización folclórica llanera.

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